LOS MIL AQOS DE ELENA FORTUN. MAGERIT. Exposición Matilde Ras y Elena Fortún dos mujeres de su época 2019-01-09

LOS MIL AQOS DE ELENA FORTUN. MAGERIT Rating: 4,6/10 175 reviews

La vida desconocida de Elena Fortún, la creadora de Celia

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Ese fue el germen de Celia. Encarnación Aragoneses Urquijo, verdadero nombre de Elena Fortún, contrajo matrimonio en 1906, a los veinte años, con su primo Eusebio Gorbea Lemmi. Pero esta señora, que tan amable había estado la primera vez, volvió a decirme que esa biografía sería imposible de escribir, porque, aparte de ella, no quedaba nadie más que pudiera informar. La evacuación y asistencia a los pequeños queda reflejada en el artículo titulado «Mujeres y niños», de 18 de octubre de 1936, referente a las víctimas inocentes de la guerra. Aquella previsión le hizo pensar a Encarna que cuando llegara el frío iba a necesitar una alfombra, y un edredón, que sería su consuelo por las noches. Del horror de la guerra y de la complicada situación en la que vivían dejó testimonio en Celia en la Revolución, un libro crudo y triste, escrito en el exilio. No me daba por vencida, y quería intentar obtener más información, ahora que conocía nuevos cauces.

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Elena Fortún, una escritora homosexual castrada por su tiempo

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La filóloga gaditana, Marisol Dorao, su biógrafa, escribe Los mil sueños de Elena Fortún, que permitió conocer a quien desde 1928 escribía sus relatos en Gente Menuda de la revista Blanco y Negro. Si cerraba los ojos… pero ahora no quería cerrar los ojos. Su hijo no estuvo presente en el entierro. El inicio de su actividad literaria coincidió además con su entrada en el Lyceum Club Femenino, asociación de mujeres entre los años 1926 y 1939 impulsada por María de Maeztu que congregó a algunas de las más ilustres de la época: Victoria Kent , Carmen Baroja , Clara Campoamor , Zenobia Camprubí , María Teresa León , Concha Méndez , Isabel Oyarzábal o las propias María Lejárraga y Elena Fortún. Estamos en plena dictadura de Primo de Rivera.

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Exposición Matilde Ras y Elena Fortún dos mujeres de su época

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Revista de Creación Literaria y Humanidades. En los años 20, Gorbea había publicado un par de obras, flirteaba con el teatro llegó a ser actor aficionado y vivía su vida. A pesar de estas alegrías, el reencuentro con el Madrid del momento fue desgarrador. Madrid guarda para ella demasiados recuerdos, demasiado dolor. Los años en Tenerife solo se vieron ensombrecidos por la pérdida de visión de un ojo que sufrió su hijo Luis como consecuencia de un accidente de escopeta; por lo demás, es aquí donde publica sus primeros artículos en el periódico La Prensa y donde tiene lugar un verdadero resurgimiento tanto físico como espiritual de la que ya empezaba a sentirse escritora.

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Exposición Matilde Ras y Elena Fortún dos mujeres de su época

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Eduardo era, como Eusebio, un hombre culto y aficionado a la literatura, y su gran pasión era también el teatro, más para interpretar que para escribir, aunque también escribió algo. Aunque el calor no se había acabado todavía, su habitación estaba ya vestida de invierno con cortinas de paño en el balcón, y en la puerta de comunicación con el gabinete. A pesar de todo, a mi vuelta a Madrid, y consecuente con la idea de buscar todos los datos posibles, conseguí localizar a Carolina Regidor, de quien me habían hablado en la Editorial Aguilar como el angel tutelar de Elena Fortún hasta el fin de los días de la escritora. Ahora ya las hacen también las mujeres. También fue ella, María Lejárraga — feminista convencida y militante socialista, hasta el punto de salir elegida diputada por Granada en las elecciones de 1933 — la que animó a Elena Fortún — es decir, a Encarnación Aragoneses Urquijo — a lanzarse a la escritura y a desechar así la idea de meterse a vendedora de aspiradoras Electrolux. Meses antes de morir escribió a la escritora argentina Inés Field mujer a la que amó desde el principio del exilio hasta el final de sus días para pedirle que quemase unos borradores originales que había dejado en Buenos Aires, pero ella le desobedeció.

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Elena Fortún y Celia

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En la misma línea está el historiador Vicente Carretón Cano — lo defiende en su artículo « Victorina Durán y el círculo sáfico de Madrid. Las tiradas de sus libros se volvieron a agotar. María Martínez Sierra fue, por lo tanto, la «verdadera mentora espiritual de Elena Fortún, su Virgilio en el camino de las letras». Además, su libro, el que lamentablemente va a ser su último libro, Patita y Mila, estudiantes, publicado también ese año, resulta un éxito rotundo. La única sombra que caía sobre tanta felicidad era pensar que ya Bolín no formaba parte de sus vidas. En realidad, gracias a aquellos cambios, había podido Encarna salir de su apatía e incorporarse a la corriente, a aquella corriente que parecía que le había marcado el camino y devuelto las ganas de vivir. Entonces fui a la Editorial Aguilar, que había publicado todos sus libros hasta el momento, y, aunque tampoco allí se mostraron muy explícitos, sugirieron que me pusiera en contacto con el único miembro que quedaba de la familia: la nuera de Elena Fortún, que vivía en Estados Unidos, y al pedir yo la dirección, me dijeron que había cambiado tantas veces de casa que me sería muy difícil localizarla.

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La vida desconocida de Elena Fortún, la creadora de Celia

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Ellas se dieron cuenta del potencial que se escondía en el alma de aquella mujer joven, relegada hasta entonces a la sombra, de sus posibilidades de aprender, y de su capacidad de entrega, en una época en que, precisamente, lo que la sociedad estaba necesitando era esta clase de personas, capaces e ilusionadas. Sin embargo, la percepción de María Luisa sobre los hombres cambiará de manera sustancial al aproximarse a la adolescencia «en esa edad equívoca en que la niña, al hacerse mujer, se asemeja al muchacho». Elena Fortún y Matilde Ras se conocieron con toda probabilidad en los años 20, cuando ambas colaboraban con la revista Blanco y Negro, donde la primera escribía cuentos infantiles y la segunda sobre grafología. Encarnación Aragoneses, que hasta entonces había sido la esposa de, decidió encontrar qué hacer con la suya. El matrimonio se había celebrado en Madrid, lugar de residencia de ambos, adonde el padre se había trasladado al conseguir el puesto de alabardero de Palacio, y en donde ya residía la madre, tras enviudar de un primer matrimonio. Tras la Guerra Civil se exilió en Portugal, donde escribió el Diario dedicado a Elena Fortún. Carolina me dió datos de ella durante su vida en Madrid, y me dijo que después de la guerra civil española se exilió a la Argentina.

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Biografía

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Al ser los hijos todavía de muy corta edad, el matrimonio se ve obligado a soportar frecuentes separaciones con los primeros destinos de Eusebio. Ya en Madrid, el 17 de noviembre, recibe la tan esperada contestación del Tribunal Militar de que Eusebio ha sido amnistiado y se le ha reconocido su antiguo empleo y sueldo de comandante. Un siglo había durado su viaje hasta allí, desde la salida de España, tan dolorosa. Por esta fecha, Encarna cuenta con catorce años y ya había abandonado el colegio para —como era costumbre de la época— iniciar una educación típicamente femenina con el fin exclusivo del matrimonio 1. De ellos, de los niños — en concreto de los pequeños Florinda y Félix , hijos de Mercedes , su gran amiga de la juventud — nacerían Celia y Cuchifritín, los dos hermanos que constituyeron el centro y eje de la escritura de Elena Fortún, con una predilección, claro está, por la primera; Celia, en realidad, puede entenderse como una precursora de la «chica rara» que más tarde culminaría en Andrea, la protagonista de Nada de Carmen Laforet , tal y como estableció Martín Gaite en uno de los ensayos recogidos en su libro Desde la ventana , de importancia capital para el estudio de la literatura femenina española. ¿Te burlas de su trabajo? El Lyceum era un lugar de encuentro y promoción del desarrollo educativo, cultural y profesional de las mujeres, así como de organización de obras de carácter social. Su pseudónimo, Elena Fortún, viene del título de la obra Los mil años de Elena Fortún.

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La vida desconocida de Elena Fortún, la creadora de Celia

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La vida en Abades era muy dura, sobre todo en los inviernos. Seguramente Dios quiso premiar mi tesón en buscar aquellos datos, y decidió que aquellos papeles cartas, diarios, borradores, fotos… vinieran a mis manos. Encarna y Eusebio de Gorbea Es entonces cuando Encarna puede comprobar en primera persona el duro y cruel realismo que subyacía en lo que tantas veces le había repetido su madre, que, para una joven de dieciocho años, sin padre, sin dinero, que hubo de abandonar el colegio siendo todavía una niña, no quedaba más salida que el matrimonio. José María Aroca, Los republicanos que no se exiliaron, Ediciones Acervo, Barcelona 1969, pg. Por estos años, Encarna va a conocer a tres de sus grandes amigas, María Rodrigo, María Martos de Baeza y María Lejárraga de Martínez Sierra. Más tarde, y en su último revival, fueron los niños de principios de los 90 los que descubrieron a Celia, cuando una serie de televisión puso de moda al personaje y sus libros fueron reeditados por Alianza en una colección de tapas duras que recuperaba incluso los dibujos de las originales.

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